En artrosis, el protocolo se individualiza según la articulación afectada y el objetivo del paciente. Lo habitual es definir metas concretas como reducir el dolor, mejorar la movilidad o aumentar la tolerancia al ejercicio.
Para ajustar presión, duración y frecuencia, se revisan antecedentes, medicación y limitaciones funcionales. La evolución se controla mediante indicadores medibles como escalas de dolor, movilidad y capacidad para actividades diarias, lo que permite adaptar el tratamiento según la respuesta.
Si existen patologías previas (respiratorias, de oído o cardiovasculares), es importante comentarlo antes de iniciar sesiones. La Oxigenoterapia Hiperbárica (OHB) se integra con el tratamiento médico de base y hábitos de recuperación, revisándose periódicamente para mantener un enfoque realista y seguro.